El Código de Ética de la UNIFE quiere lograr que la formación integral de un profesional mediante el estudio, deba ser honesta, veraz, prudente y de respeto; logrando así un egresado con un amplio dominio no solo en el ámbito profesional sino también en los valores morales de cada abogado, debiendo actuar con dignidad, debe cultivar sus virtudes profesionales.
Porque una buena abogada no solo es aquella que sabe de leyes prima lo más importante para ser un abogado de éxito que no requiere de esfuerzo y es sus principios, su lealtad, su honradez, dedicación y empeño al momento de servir a los demás.
Del mismo modo la profesión en si no es la que da el prestigio al profesional, sino el profesional que la reviste de tal cualidad, en cuanto actúa con el cumplimiento del deber impuesto por las obligaciones propias de la carrera con el empeño de superación.
El fin del Código de Ética de la UNIFE y el de nosotras como abogadas es saber aplicarlos, y comprender que desde que comenzamos a ejercer profesionalmente muchas personas ponen sus esperanzas en nosotros, y al asumir esa responsabilidad, no solo debemos demostrar nuestra capacidad académica sino también nuestros valores morales, una abogada debe ser una persona comprometida con la justicia de su país, aun desde la pequeña labor que pueda desempeñar, el accionar de cada una de nosotras puede hacer la diferencia en nuestra sociedad.
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